La música de Aurelia Evgenia no se impone ni reclama atención inmediata: aparece como una presencia silenciosa que, poco a poco, modifica el espacio que habitamos. Fierce, su álbum debut, se despliega como una cartografía emocional donde cada sonido parece colocado con cuidado, como si la compositora midiera no solo el tiempo, sino también el aliento del oyente.
